Curiosa actitud la del escritor James Ellroy. Un tipo peculiar.
El escritor natural de Los Ángeles (EEUU), que se encuentra en Barcelona para promocionar su última novela, "Sangre vagabunda" (Ediciones B), se muestra casi desafiante a la hora de defender al personaje público que se ha creado: el de un artista con una tormentosa vida y aislado totalmente del presente.
En un encuentro con periodistas, Ellroy insiste en que sí, es verdad, no tiene móvil, ni se conecta a internet, y ni siquiera ve la televisión ni lee periódicos ni libros. Sólo sus propias obras escritas tienen cabida en su casa. "No leo nada", subraya.
Para conectarse con la vida, tiene suficiente con sus amigos y su novia, y toda la investigación que necesita para escribir sus libros -"Sangre Vagabunda" tiene 773 páginas- la encarga a terceros, que se documentan por él y le envían sus apuntes, con los que Ellroy trabajará y a los que añadirá el toque de ficción.