[caption id="attachment_423" align="aligncenter" width="300" caption="Agatha Christie"]

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Antes de escribir algunas consideraciones generales sobre el empleo de las tramas en la narración, considero necesario
ilustrar con un ejemplo qué se entiende por una trama y cómo podemos sacar partido de este concepto a la hora de escribir un relato.
Todos tenemos más o menos una idea de lo que significa una trama de misterio. Probablemente al pensar en tramas de misterio lo primero que acuda a nuestra mente sean las novelas policiacas o detectivescas. Pero no es necesario acudir a la novela de género para encontrar tramas de misterio. Cualquier relato que nos proponga
un acertijo en su planteamiento está basado en este modelo de trama. Un acertijo es
un juego de adivinación, a menudo provisto de una sorpresa en su resolución. Suele ser perspicaz, ingenioso y difícil de descubrir. El atractivo, por tanto, de esta trama reside en que despierta en el lector el deseo de superar un reto y a la vez supone un entretenimiento. El descubrimiento de la respuesta al acertijo proporciona además un placer intelectual en el lector.
El misterio debe poseer en su esencia una paradoja que exija una solución. Las cosas no son lo que parecen en la superficie. Las pistas se encuentran ocultas en el interior de las palabras, en los detalles. Y en la mejor tradición del misterio, la respuesta está a simple vista.
Un excelente ejemplo de tramas de misterio son las novelas de
Agatha Christie. Todas sus novelas siguen, en líneas generales, un mismo patrón definido que, sin embargo, funciona a la perfección. En la novela "Diez negritos", cuyo título alude a una canción infantil muy popular en las islas británicas, diez personas son invitadas a pasar unos días en un complejo hotelero recién inaugurado en la llamada
Isla del negro. Pero, una vez que se reúnen allí su anfitrión no aparece por parte alguna, tan sólo se encuentran con los asistentes de la instalación. Entonces comienzan a producirse una serie de asesinatos que siguen la pauta de la canción de los diez negritos, en la que éstos van desapareciendo de uno en uno en cada nueva estrofa. Nadie se explica a qué se deben los crímenes, hasta que, a causa del nerviosismo, todos los huéspedes comienzan a contar algún hecho oscuro de su pasado que ha quedado impune, creyendo que lo que sucede está motivado por ello.
¿Difícil? No lo es tanto, en realidad, si se conocen unas cuantas reglas básicas