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martes, 31 de enero de 2012

Cómo escribir una novela en 100 días o menos



En el blog Peacecorpswriters.org he podido leer un artículo (en inglés) escrito por John Coyne, que anima a escribir una novela en 100 días (o menos).

Además del artículo en sí, Coyne ha publicado 100 posts relacionados, uno por cada día de escritura, en el que se da un consejo o una tarea a llevar a cabo durante el proceso de escritura.

Este es el enlace al blog (en inglés):

http://www.peacecorpswriters.org/pages/depts/resources/resour_write...

A continuación reproduzco la traducción del primer artículo.

En este foro traduciremos cada día los 100 post con los consejos para los 100 días de escritura.

¿Quién se anima?

COMO ESCRIBIR UNA NOVELA EN 100 DIAS (O MENOS)
Por John Coyne

Cuántas veces has acabado una novela y te has dicho a ti mismo: “Yo podría haber escrito este libro”.

¿Sabes una cosa? Tienes razón. Todos nosotros, estoy convencido, llevamos al menos una novela en nuestras mentes o en nuestros corazones. El novelista Toni Morrison lo dijo de este modo: “Si hay un libro que te mueres por leer pero que no ha sido escrito todavía, entonces tú debes escribirlo”.
Escribir un libro no es una tarea fácil. A pesar de lo cual, cada día se publican más y más libros.
En 1996, según Books in Print, se imprimieron 1.3 millones de títulos. Solo en Estados Unidos, el número de libros publicados fue de 140.000. Así que, ¿por qué no usted?

Lo que necesita

En mi opinión, si usted puede escribir una simple frase (después de todo, eso es lo que Henest Hemingway escribió), permanece atento a lo que ocurre a su alrededor en el mundo, y quiere escribir una novela vendible –realmente lo quiere, no solo es un deseo vago-, entonces usted puede hacerlo.

No creo que nadie se convierta en un escritor asistiendo a un taller, leyendo un libro o incluso leyendo este artículo. El deseo de escribir proviene de algún lugar del interior del escritor. Sin embargo, este artículo te ahorrará tiempo, conduciéndote en la dirección correcta, y ayudándote a escribir una novela en 100 días o menos.

¿Es posible?

Funciona. Yo mismo lo he hecho en varias ocasiones.

Sé que supone sacrificarse una hora o dos cada día (o noche). No es fácil escribir una novela, no cuando tienes un trabajo a tiempo completo, una familia, y responsabilidades, pero se puede hacer.

En realidad, la mayoría de los escritores han tenido que llevar dos vidas mientras escribían sus novelas. Pero una vez que vendes tu primer libro puede que tengas la posibilidad de cambiar tu trabajo a tiempo completo por el oficio de escribir a tiempo completo.
Los grandes escritores lo hicieron

Sí, usted tiene un trabajo. Si, tienes una familia. Eso no ha detenido a los grandes escritores en el pasado. El poeta Wallce Stevens fue vicepresidente de una compañía de seguros y un experto en el mercado de valores. El joven T.S. Eliot fue banquero. William Carlos Williams fue pediatra. Robert Frost trabajó como granjero. Hart Crane empaquetaba dulces en la tienda de su padre. Stephen Crane fue corresponsal de guerra. Marianne Moore trabajó en la biblioteca pública de Nueva York. […]

Partiendo de la emoción pura

¿Cuál es la chispa que origina un escritor? Quizás sea un incidente aislado –algo que ocurre en una etapa temprana de su vida y le otorga el sentido de la maravilla y una conciencia de sí mismo.

Considere el ejemplo de José Saramago, el primer escritor en lengua portuguesa que recibió el Premio Nobel de Literatura. Su padre fue un sencillo campesino y su madre analfabeta, creció en un hogar sin libros. Durante casi 40 años pasó por diversos oficios, desde un trabajador del metal, hasta editor en una editorial o un periódico. Tenía 60 años cuando obtuvo reconocimiento internacional y en su país con Baltasar y Blimunda

De niño, Saramago pasaba las vacaciones con sus abuelos en un pueblo llamado Azinhaga. Cuando su abuelo sufrió un derrame cerebral y tuvo que se trasladado a Lisboa para tratamiento, Saramago recuerda: “Mi abuelo entró en el patio de su casa, donde había unos cuantos árboles, higueras, olivos. Y los recorrió uno por uno, abrazando cada árbol y llorando, diciéndoles adiós porque sabía que no volvería. Si ver aquello, vivir aquello, si eso no te marca por el resto de tu vida”, dice Saramago, “no tienes sentimientos”.

Comienza con esa emoción pura. Conviértela en prosa.

Comencemos

En una ocasión, Sinclair Lewis fue invitado a dar una conferencia a algunos estudiantes sobre el trabajo del escritor. Cuando entró en la clase lo primero que hizo fue preguntar: “¿Cuántos de vosotros os tomáis realmente en serio convertirse en escritores?”. Un mar de brazos se alzó. Lewis preguntó entonces: “Bien, ¿entonces por qué no están en casa escribiendo?”. Y con aquello dio por concluida la conferencia y se marchó.

Así que ahora ha llegado el momento de comenzar a escribir.

Lo que viene a continuación es tu rutina diaria –cada día puede tener palabras de ánimo, consejos, palabras sabias o una tarea que tendrás que llevar a cabo para conseguir escribir tu libro. Es todo lo que necesitas hacer cada día durante los siguientes 100 días para escribir tu novela.

(entrada publicada originalmente en el Espacio Literario del Sur)

martes, 2 de marzo de 2010

Diez preguntas para mantener un relato bajo control



Cada escritor aborda el trabajo de escribir una novela de forma diferente. Algunos se lanzan escribir a una palabra tras otra, una frase tras otra, sin mirar atrás, y solo cuando han llegado al final se preocupan de revisar si han conseguido o no lo que esperaban. No permiten que ninguna consideración relativa a la técnica literaria se interponga en el camino de la emoción de escribir un libro. Una vez finalizado el primer borrador llega el momento de invertir mucho esfuerzo en el trabajo de reescritura. La idea es volcarse primero en la narración para  averiguar después qué es lo que no marcha. De esta forma se potencia la frescura y la creatividad frente a la pura técnica.

Hay, sin embargo, quienes opinan que este sistema supone una enorme pérdida de tiempo y que, además, puede desembocar en una catástrofe. El relato puede acabar escapándose de las manos, derivando hacia derroteros nada satisfactorios o muriendo por su propia inercia por la ausencia de motivaciones que dinamicen la trama. Estos escritores preferirán poder visualizar en su cabeza todo el desarrollo de la obra antes de comenzar a escribir una sola palabra. En este caso, el inconveniente reside en que el escritor puede encontrarse con algunas ideas estimulantes que surjan durante la escritura y que tengan difícil encaje en el desarrollo previsto, lo cual puede acarrear frustraciones y cierta tensión que acabe afectando seriamente a la novela.

Evidentemente cada escritor elige el método que más le conviene, pero en la mayoría de los casos la forma de trabajar será algo intermedio entre los dos extremos (aunque he leído descripciones de métodos de trabajo de escritores que podrían ajustarse perfectamente a la primera o a la segunda categoría).

Conviene por tanto tener un plan de vuelo preparado antes de ponerse en marcha, así como una serie de indicadores durante todo el camino que nos digan si avanzamos en la dirección correcta. Podremos por supuesto apartarnos del rumbo previsto, pero sin llegar a divagar tanto que obtengamos un relato deshilvanado en el que nada encaje.

Una excelente forma de calibrar nuestro dominio del relato en cada momento consiste en hacernos las diez preguntas que se exponen a continuación. Podemos planteárnoslas antes, después, o en cualquier momento a lo largo del proceso de escritura. Si podemos contestarlas todas, será un indicador de que poseemos un férreo control del relato. En el otro extremo, si no tenemos una respuesta clara, será señal de que no tenemos una idea precisa de cuál es la historia que estamos contando y lo que deseamos hacer con ella.

  1. En cincuenta palabras, ¿cuál es la idea básica de la historia?

  2. ¿Cuál es el objetivo de los personajes principales? (¿Qué es lo que desean?)

  3. ¿Cual es la motivación de los personajes princiaples? (¿Por qué lo desean?)

  4. ¿Qué o quién se interpone en el camino de los personajes principales?

  5. ¿Qué planes tienen los personajes para llevar a cabo su empeño?

  6. ¿Cuál es el principal conflicto en la historia?

  7. ¿Cómo es la naturaleza del cambio de los personajes principales a lo largo de la historia?

  8. ¿Cual es el detonante de la historia? ¿Dónde empieza?

  9. ¿Cómo se mantiene la tensión durante la historia?

  10. ¿Cómo van a abordar los personajes el climax del relato?


Personalmente, encuentro de inestimable ayuda estas preguntas a la hora de esbozar el argumento de la historia que deseo escribir. Es probable que en los momentos preliminares las respuestas no sea nítidas. A veces se trata simplemente de ideas difusas. Después, durante el desarrollo del relato suelo volver una y otra vez a hacerme estas preguntas para tratar de comprender si la historia avanza de modo satisfactorio. Por último, el relato o novela se acerca a su conclusión cuando todas y cada una de ellas obtiene una respuesta clara y carente de ambiguedad. Es la señal de que la novela está cerrada.