viernes, 17 de junio de 2011

Reseñas de Los Eternos

Dos reseñas recientes que agradezco mucho. Dejo un extracto y el enlace al texto completo:

En el blog Generaciónreader


Debo decir que la trama y la historia me han gustado mucho, me atraía bastante el tema principal sobre el que parecía girar en torno el libro, la reencarnación y sobre todo la remota posibilidad de poder recordar tus vidas pasadas. También para ser sincera me espera una cosa totalmente diferente, pues en verdad solo disponía de la información de la sinopsis ya que no había leído ninguna reseña pero no me arrepiento en absoluto ya que ha sido un acierto total. La forma de escribir de Rafael Avendaño es admirable, escrito en tercera persona consigue crear unos personajes totalmente definidos en pocas palabras cuyas acciones y pensamientos se adaptan perfectamente a sus personalidades. Pero lo más importante todos osn muy humanos. Sin embargo la pluma de Rafael no solo destaca por su destreza a la hora de crear personajes tan reales, me ha gustado muchísimo la forma de escribir del autor que nos brinda más de un momento de reflexión y frases increíbles. Además, el autor no se corta en describir casi con pelos y señales las escenas más fuertes y sangrientas del libro, detalles que te ponen los pelos de punta.

si buscas un libro de acción pura y dura al estilo de James Bond, con una trama que implique una conspiración a nivel mundial, múltiples peleas, condiciones difíciles de soportar, un buen estilo de narración y algo de amor no dudes pues Los Eternos no te va a defraudar. He disfrutado mucho con la lectura, las páginas más cercanas al final son sorprendentes y no pierdes el interés en ningún momento, es más todo lo contrario, quieres saber lo que pasará finalmente con la vida de nuestros personajes que continuamente parece llegar a su fin. Una vez más solo me queda decir altamente recomendable.

Leer reseña completa en generacionreader



En el blog BesidesBooks


Este libro me ha encantado. Según iba leyendo estaba totalmente atrapada en la trama, un tanto surrealista, muy fantástica (reencarnaciones, seres pesadillescos, armamento y equipación militar futuristas...), pero muy bien llevada. Te metes en la historia poco a poco, y te la vas creyendo, o no, al mismo tiempo que Rob. Esto me ha parecido muy real, a pesar de algunas cosas que le pasan, el protagonista sigue un tanto incrédulo, como nos pasaría a todos, y no termina de confiar en que de verdad fuera en su vida pasada quien le han dicho que es.

Los personajes son muy humanos, muy reales. Los que son medianamente humanos, claro. Cometen errores, tienen defectos e, incluso, son un tanto insoportables en algunos momentos.

La narración es excelente, con un narrador partidista en tercera persona, que nos pone en la situación del personaje que protagonice la trama en ese momento. Empieza bastante flojo, para ir in crescendo, poco a poco, para finalizar en pocas páginas, abrupta y brutalmente, pero para nada de forma precipitada. Me ha encantado el final, especialmente el epílogo. Es una forma de ponerle fin a una historia que no lo tiene, ya que la temática de la reencarnación se supone que es, como el título de la novela, eterna.

Leer reseña completa en Besidesbooks

jueves, 16 de junio de 2011

Los Eternos en formato ebook

los eternos

Mi novela Los Eternos acaba de ser publicada en formato ebook. Puedes comprarla en Ficcionbooks.com la tienda de la editorial Grupo Ajec.

martes, 14 de junio de 2011

Carta a un joven escritor... de Pérez Reverte



Genial artículo de Pérez Reverte referido a los escritores primerizos (o no tanto) aparecido en XL Semanal. Unos extractos y los links al artículo completo (publicado en dos partes):
Vaya por delante que no hay palabras mágicas. No hay truco que abra los escaparates de las librerías. Nada garantiza ver el fruto de tu esfuerzo, esa pasión donde te dejas la piel y la sangre, publicado algún día. Este mundo es así, y tales son las reglas. No hay otra receta que leer, escribir, corregir, tirar folios a la papelera y dedicarle horas, días, meses y años de trabajo duro -Oriana Fallacci me dijo en una ocasión que escribir mata más que las bombas-, sin que tampoco eso garantice nada.

Decía Harold Acton que el verdadero escritor se distingue del aficionado en que aquél está siempre dispuesto a aceptar cuanto mejore su obra, sacrificando el ego a su oficio, mientras que el aficionado se considera perfecto. Y la palabra oficio no es casual. Aunque pueda haber arte en ello, escribir es sobre todo una dura artesanía. Territorio hostil, agotador, donde la musa, la inspiración, el momento de gloria o como quieras llamarlo, no sirve de nada cuando llega, si es que lo hace, y no te encuentra trabajando.

La principal herramienta es el lenguaje. Olvida la funesta palabra estilo, burladero de vacíos charlatanes, y céntrate en que tu lenguaje sea limpio y eficaz. No hay mejor estilo que ése. Y, como herramienta que es, sácale filo en piedras de amolar adecuadas. Si te propones escribir en español, tu osadía sería desmesurada si no te ejercitaras en los clásicos fundamentales de los siglos XVI y XVII

Pero recuerda que una novela es, sobre todo, una historia que contar. Una trama y una estructura donde proyectar una mirada sobre uno mismo y sobre el mundo. Y eso no se improvisa. Para controlar este aspecto debes conocer a los grandes novelistas del siglo XIX y principios del XX, allí donde cuajó el arte. Lee a Stendhal, Balzac, Flaubert, Dostoievski, Tolstoi, Dickens, Dumas, Hugo, Conrad y Mann, por lo menos.

Un novelista sólo es bueno si cuenta bien una buena historia. Escribe eso en la dedicatoria cuando me firmes un libro tú a mí.

Pincha aquí para leer el artículo completo (parte I)

Pincha aquí para leer el artículo completo (parte II)

martes, 14 de diciembre de 2010

Martin Amis: para redactar mis novelas dejo que el inconsciente llegue hasta mí

Martin Amis

Sin ninguna duda, Martin Amis es el escritor contemporáneo que más admiro. De vez en cuando suelo rastrear en internet alguna entrevista o reseña acerca de él o de su obra, y en esta ocasión me he topado con esta entrevista, realizada por Empar Moliner, que resulta francamente interesante.

Reproduzco a continuación algunos de los fragmentos más jugosos desde el punto de vista del oficio de escribir (al final del artículo incluyo en enlace donde se encuentra la entrevista completa)

Por Empar Moliner, de El País
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Por encima de todo, Martin es hijo del escritor Kingsley Amis. El hijo de Kingsley publicó muy joven su primer libro, El libro de Rachel, y ganó el Premio Somerset Maugham. Había crecido como el hijo de un escritor de éxito, con la biblioteca de un escritor de éxito, y se convirtió también en un escritor de éxito.

Como es preceptivo, a su exasperante y conmovedor padre, nunca le gustaron sus libros. En las cartas que le escribía lo llamaba “mierdecilla” y sólo pudo terminar de leer su novela La flecha del tiempo. Dinero, considerado por muchos como la obra maestra de Amis, la novela de los 80, una novela donde la ciudad hostil es un personaje más, fue una historia que Kingsley no soportó.

Ahora, el hijo publica un libro de memorias: Experiencia, donde ajusta cuentas con algunos, y donde repasa sus problemas dentales, sus peleas con Barnes y su amistad y admiración por Saul Bellow. Pero por encima de todo, el libro es la historia de su padre.

Y aquí estamos, frente al número 36 de Regent’s Road, la misma calle del mismo barrio residencial donde vivió Kingsley.
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Lo miramos todo. En la casa de un escritor que uno admira, cada objeto tiene sentido. Hay fotos y una matrícula de coche: Montevideo 1572.

“¿Quieren algo?”, nos pregunta Isabel (su actual esposa) en inglés, “¿un té o un café?”. Pedimos un té. Nos sentamos. Y dos o tres minutos más tarde llega él. Lleva puesto un chándal viejo. No se ha vestido para recibirnos, o tal vez sí. La clase alta inglesa a veces practica el dressing down, vestir de manera descuidada. Tiene los ojos muy azules, de un azul intenso de traje, aunque algo enrojecidos.

“Veo que beben té. Yo beberé cerveza. ¿Quieren cerveza?”

Queremos cerveza. Le hemos traído una botella de vino. Sonríe. Son las dos del mediodía y aquí ya ha terminado todo el mundo de comer. Hablamos del alcohol.

“Mi padre ha escrito tres libros sobre el alcohol. On Drink (‘Sobre la bebida’), How is Your Glass (‘Cómo está tu copa’) y Every Day Drinking (‘Beber cada día’). ¿Bebió para escribir sobre la bebida o escribió sobre la bebida para beber? Probablemente lo segundo. Le dedicaba mucho tiempo a la bebida y tenía que amortizarlo. Kingsley me dio un consejo (lo explicó en el libro) sobre la bebida a la hora de comer: `Imagínate que todo lo que bebes al mediodía se multiplica por dos y te lo bebes a la hora de la cena’. Creo que no es bueno beber mientras escribes. Es bueno beber después, no durante. Para mí, la droga ideal para un escritor es la marihuana, es lo mejor para atrapar las ideas que flotan a tu alrededor, pero tienes que fumarla cuando tomas notas, no durante la redacción definitiva del texto. Sí. En todos mis libros he utilizado la marihuana, porque deja volar el inconsciente. El inconsciente es muy importante para escribir.”

Hable de eso. Del inconsciente del escritor.

–Escribes sobre cosas que te preocupan, pero todo viene del inconsciente. No es que debas buscar el inconsciente, es que el inconsciente, sin poderlo evitar, viene hacia ti. Como decía Nabokov, “escribiendo sientes una especie de throb”, es decir, un impulso, una vibración, un latido del corazón. Para escribir Experiencia he usado mi lado consciente, claro, porque es una memoire, pero para redactar mis novelas dejo que el inconsciente llegue hasta mí. Mi amigo Saul Bellow, por ejemplo, aunque no tenga la conciencia, no puede evitar tener a Israel en la sangre, y el Holocausto, sus partículas son eso.
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¿Le parece que es bueno ser crítico al mismo tiempo que escritor? ¿No es como ser juez y parte?

–Antes se suponía que todos los escritores eran también críticos. Mi padre lo fue. Fue un crítico muy bueno. Los escritores que también hacen de críticos son mejores críticos que los que sólo son académicos. Nabokov, Updike... Entienden la escritura de otra manera. ¿Ha visto mi último libro de ensayos? No estoy seguro de que se traduzca a ninguna de las lenguas de España. A lo mejor una pequeña selección...

Va a buscarlo. Si alguien quiere y puede leerlo en inglés se llama The War Againts Cliché. Nos lo entrega pero no sabemos si es un regalo o sólo quiere enseñárnoslo. Prosigue:

–Creo que es bueno ser escritor y crítico. Tendría que ser posible que los escritores hicieran las dos cosas, pero los hay que no soportan ser críticos por razones de carácter. Mi padre decía que hacía las críticas para mantener sus estándares.

Alguien podría pensar que algunos críticos que también son escritores lo que hacen es apartarse la competencia.

–(Se ríe.) Puede ser. Puede que algunos sólo quieran apartarse la competencia. Pero ésos son los mediocres. En el caso de Bellow o Nabokov, es ridículo hablar de competencia. Dios no tiene competencia.
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¿Qué opina de los escritores sin sentido del humor?

–Para mí el sentido del humor es muy importante. Y en este caso, la marihuana también es muy importante para dejarlo salir. Cuando estás volado es cuando sale el humor. De todas formas es muy difícil encontrar escritores que no lo tengan. Uno de los pocos, y el más famoso, es Milton. Alguien dijo que si no tienes sentido del humor es como si te faltara alguna parte del cuerpo, o alguno de los sentidos. Que si no tienes sentido del humor es como si no tuvieras tampoco sentido común. Y dijo también que el humor es “como el sentido común bailando”. Fue Cecil Day Lewis quien lo dijo. (Se ríe.) Y por supuesto yo no dejaría a mis hijos a solas con un tipo que ha dicho algo así.

Si nos dejaran elegir los dos lugares de la casa de Amis que nos gustaría ver, diríamos su estudio y su cuarto de baño, donde podríamos robar su cepillo de dientes. No nos atrevemos a ir al baño, pero a pesar de su seriedad sí que nos arriesgamos a pedirle que nos muestre el estudio.

–Tendrán que subir muchas escaleras –advierte.
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El estudio no es demasiado grande. El centro de la habitación está libre pero la mesa bordea las cuatro paredes. Tiene una computadora de ultimísima generación, de esas de pantalla plana, pero no lo ha colocado de forma apaisada, sino vertical, como hacían antes los diseñadores de los diarios y revistas, para ver mejor la página que compaginaban.

–No uso demasiado la computadora –explica–. Sin embargo, es más cómoda: corto y pego, y si usara máquina de escribir perdería bastante tiempo.

Un sonido de la infancia de Martin Amis era el teclear continuo de la máquina de escribir de Kingsley.

–Voy a mudarme allí –dice señalando un cobertizo del jardín–. Donde mis hijos no puedan llegar.

En la mesa hay libros sobre la Unión Soviética.

–Estoy escribiendo sobre Stalin. Ahora estoy leyendo sobre él. Creo que tendré listo el texto en un año o dos.

¿Cuántas horas pasa aquí arriba?

–Unas seis horas diarias. Pero no son seis horas escribiendo. Leo, escribo, miro por la ventana, pienso. Lo importante es estar solo, preocuparse por las cosas. Es decir, que me preocupo seis horas al día por las cosas. Hago tres borradores de cada cosa que escribo. No tardo demasiado tiempo entre un borrador y el siguiente, pero durante ese espacio de tiempo leo algún libro contundente que me sirva de inspiración, como Joyce o Shakespeare (pronuncia Shakespiar y no Shecspir).

Algunos escritores dicen que uno debe escribir como si la sombra del escritor que uno admira estuviese detrás suyo, leyendo cada una de sus palabras.

–Entonces yo tendría a Saul Bellow, sin duda, y a Nabokov. Estaría muy bien que ellos dos estuviesen a mi espalda, pero creo que al final hay que aprender a ser uno mismo. Uno tiene que gustarse. Yo creo que un escritor está hecho de tres escritores: el inocente, el común y corriente y el literario. Por ejemplo, en la narrativa de Saul (Bellow) me parece que domina mucho la inocente, aunque como todos los grandes escritores, tiene las tres. Si no tienes las tres no eres un novelista completo.

Una de las cosas que los críticos le reprocharon a su padre es que sacaba escenarios reales en su último libro: bares que existían de verdad (el mismo problema, por cierto, al que tuvo que enfrentarse Joyce). Lo que su padre dijo es muy interesante: “Desde el momento en que algo sale en un libro, de alguna manera deja de ser real”. Kingsley es el centro de Experiencia. ¿Cree, entonces, que usted también lo ha convertido en personaje de ficción?

–El libro no es una novela, pero tampoco lo he escrito empezando por mi nacimiento y terminando de forma cronológica en nuestros días. Eso es algo muy aburrido para mí y para los lectores. Ya que el material es mi vida, puedo reordenarlo, descomponerlo como me parezca. Incluso cuando escribo sobre mí (y por tanto no estoy haciendo otra cosa que decir la verdad) no puedo evitar tener costumbres de novelista. Por supuesto, mi padre es una figura tremendamente real, pero he tratado de aplicarle las técnicas de la novela.

Bajamos los escalones. Ahora es el turno de las fotos. El fotógrafo ha visto sillas, butacas, ventanas y cuadros que pueden servirle de fondo. Amis sabe posar, se coloca pensativo y desafiante.

–¿Podría sonreír, señor Amis? –le pregunta el fotógrafo.

–¿Para qué? –contesta él.

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Pincha aquí para leer la entrevista completa

lunes, 13 de diciembre de 2010

Colección Página en Blanco

Ya está disponible en la web de la Escuela Literaria del Sur la colección Página en Blanco, que consta de cuatro títulos imprescindibles para todo aquel que pretenda iniciarse y profundizar en el oficio de escribir. De momento, la compra online solo puede hacerse para envíos en Venezuela, pero se está trabajando para que los títulos pronto estén disponibles en España y otros países.

Coleccion pagina en blanco

Para conocer mejor qué nos ofrece esta colección, aquí les dejo el índice de contenidos y el texto del prólogo del volumen preparado por mí, El arte de novelar:

sábado, 11 de diciembre de 2010

LOS ETERNOS

Portada Los Eternos

Mi novela LOS ETERNOS ya tiene portada y fecha de lanzamiento: 24 de Enero de 2011, y será publicada por la editorial GrupoAjec


Sipnosis:

¿Crees en la reencarnación?

La idea de otra vida después de la muerte puede ser esperanzadora, pero no resulta tan atractiva cuando descubres que en tu vida anterior fuiste uno de los tiranos más sanguinarios del siglo XX.

Roberto Font es un anónimo estudiante de periodismo cargado de complejos, cuya única preocupación inmediata es conquistar a la chica de la que está enamorado. En una protesta estudiantil recibe un golpe en la cabeza y acaba en el hospital, donde los médicos diagnostican que está desarrollando una terrible enfermedad: la esclerosis múltiple. Desesperado y angustiado, Rob decide quitarse la vida. Entonces descubrirá que el oscuro personaje que fue en su vida anterior ha planeado su futuro por él y, de paso, le ha hecho partícipe de una guerra secreta por el control del mundo que comenzó mucho antes de la Segunda Guerra Mundial y que se extiende hasta nuestros días.
En una carrera contra reloj, Rob deberá dominar la subyugante personalidad que le invade, sobreponerse a los horrores del pasado y tomar el control de una delirante organización nazi que aguarda el regreso de su líder y el advenimiento del cuarto Reich. Todo para hacer frente a unos personajes siniestros que no vacilarán en provocar la muerte de millones para lograr sus fines.

Porque, de alguna forma, Rob sabe que en sus manos está el poder para evitar el desastre que se avecina. Aunque, ¿cuáles son las posibilidades de un solo hombre atrapado en ese mecanismo devastador llamado Historia? Durante siglos millones han muerto sin poder cambiar nada. Pero, a veces, un solo hombre puede marcar la diferencia. A veces.